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Un Rincón del I B E R Á

Unos días en una de las estancias más tradicionales de los Esteros del Iberá. Se trata de Rincón del Socorro, un lugar donde se combina el ecoturismo y el trabajo de investigadores, que te permite un acercamiento único a este gran humedal. En esta nota, nuestro cronista relata la experiencia, te cuenta la historia del concepto de rewilding y te deja varios tips para que tengas en cuenta en tu viaje.


Escribe Fede Svec. Saca fotos Santiago Soto Monllor

Hacía un calor inusual ese mediodía de otoño en Corrientes y decidí que era un buen momento para darme un chapuzón en la pileta de la hostería. Ya dentro del agua, de pronto descubrí una cabecita de orejas puntiagudas que, a  unos 30 metros, se asomaba detrás de un árbol, como espiándome… Era un zorrito que, con curiosidad, miraba lo que yo hacía. Y a un poco más de distancia, en el cuidado parque de la estancia, los ñandúes se sentaban a la sombra buscando escapar del ardiente sol. Una escena extraordinaria, sorprendente en muchos lugares, pero habitual en el verdadero santuario para la vida salvaje donde me encontraba, llamado Rincón del Socorro, a un paso de los Esteros del Iberá, en la provincia de Corrientes.

Sin temor a exagerar, diré que es un lugar realmente único en el mundo, que ahora tenemos la oportunidad de visitar para vivir una experiencia que trasciende lo ordinario, inolvidable, que puede generar en nosotros, los homo sapiens, un cambio de actitud hacia todo ese universo de seres vivos con los cuales compartimos la Tierra.

Pero antes de seguir con las vivencias, hace falta una breve explicación técnica…


Rewilding: qué es, para qué sirve

Los problemas del ambiente parecen empezar a ocupar un espacio en la agenda pública, pero para muchos de los habitantes de las ciudades y otras zonas urbanas, un verdadero contacto con la Naturaleza es algo que les falta para comprender de que se está hablando, y comenzar entonces a desarrollar una conciencia ecológica basada sobre la propia experiencia.

Y de todos los problemas del planeta, el de la extinción de especies es por demás significativo, porque una vez que eso sucede, significa que el ambiente sufrió una degradación alarmante.  Además de que no tiene vuelta atrás. Una extinción es para siempre…

Para luchar en contra de la extinción de las especies, a alguien se le ocurrió el concepto de rewilding. ¿Qué significa esta expresión?

El término anglosajón rewilding tiene una difícil adaptación a la lengua castellana. Su mejor traducción podría ser resilvestrar, la intención de volver a su estado salvaje a un ecosistema. La filosofía del rewilding en realidad no es nueva, porque el problema que busca revertir es muy antiguo. La extinción masiva de la fauna ya fue provocada por el hombre a finales del Pleistoceno, como explicaba en 1953 el científico estadounidense Paul S. Martin, pionero y defensor del rewilding, al cual llamó Ecología de la Resurrección.

El concepto nace como un paso más allá del conservacionismo, como un peldaño superior en la ambición por recuperar en forma significativa el esplendor de la Naturaleza, perdido desde nuestra aparición como especie. Toma a los grandes mamíferos como figuras más representativas al entender que su existencia o presencia, por su mayor requerimiento de espacio y por su mayor capacidad a la hora de modelar el paisaje, producirán un efecto cascada que restablecerá el ciclo de la vida, el círculo ecológico, con todos los eslabones y nichos, garantizando la supervivencia y existencia de todas las especies menores.


Proyecto Iberá

Durante mucho tiempo la estancia Rincón del Socorro el Socorro fue una tradicional estancia ganadera, con algunos sectores dedicados a la producción de arroz a finales del siglo pasado. Pero su historia cambió en 2001 cuando el filántropo conservacionista Douglas Tompkins adquirió la propiedad para crear una reserva natural de 30,000 hectáreas, la cual sería manejada por su fundación The Conservation Land Trust (CLT). El objetivo de CLT con la adquisición de Socorro y otros campos en Iberá era sencillo y ambicioso a la vez: crear el mayor parque natural de la Argentina, traer de vuelta a las especies de fauna que se habían extinguido en tiempos históricos por la cacería y la destrucción de los hábitats, y promover una economía basada sobre el ecoturismo que cuidara el patrimonio natural. Para lograr esto en Socorro, se restauraron y ampliaron los edificios del casco histórico de la estancia, sacaron el ganado del campo, retiraron cientos de kilómetros de cercos y alambrados e iniciaron el mayor proceso de reintroducción de fauna localmente extinta. Actualmente no sólo es el rewilding más importante de Argentina, sino el mas grande de toda América, y el segundo en todo el mundo, después del de Sudáfrica.

Socorro es la reserva de Rewilding Argentina (ex CLT) donde está más avanzado el programa de reintroducción de mamíferos, contando con poblaciones restauradas de oso hormiguero, venado de las pampas, tapir y pecarí de collar. De hecho, es el único lugar de la Argentina que alberga a estos cuatro mamíferos en la actualidad. Además, en Socorro son abundantes lo carpinchos, ciervos de los pantanos, corzuelas, monos carayá, zorros y vizcachas; siendo posible avistar al raro aguará guazú/lobo de crin o al lobito de río. En la vecina laguna Iberá se puede observar a la rara anaconda amarilla o curiyú, pariente de la gran serpiente amazónica.


Un ecoturismo único

Además del alojamiento de primer nivel que pueden disfrutar los huéspedes, el principal atractivo de la Hostería Rincón del Socorro reside en las actividades que se pueden realizar lejos de las casas y en el corazón de la reserva: caminatas con guías o en solitario, cabalgatas por los altos pastizales y hacia la costa del estero, salidas en bicicleta, safaris nocturnos, navegaciones en bote a la laguna Iberá, e incluso está la oportunidad de poder ver cómo es el trabajo diario de monitoreo de fauna reintroducida. Al convivir con los biólogos, veterinarios y voluntarios que llegan desde distintos puntos de Argentina y de todo el mundo para hacer los trabajos de campo, se aprende de ellos muchas cosas. Por ejemplo, que en la Naturaleza está todo interconectado, y la introducción o la falta de un simple fruto puede cambiar todo un ecosistema; que la contemplación de un ecosistema salvaje da la percepción de la verdadera belleza, percepción muy emocional y difícil de describir con palabras. Claro está, esa percepción lleva también a sentir que esa Naturaleza original no puede desaparecer y que como especie dominante que somos los humanos, hay que protegerla como una prioridad. El círculo se cierra, uno se convierte en un defensor activo de la Naturaleza…


Algunas anécdotas de nuestra experiencia

Cuando llegamos a Rincón de Socorro con mi amigo, el reconocido fotógrafo Santiago Soto Monllor, nos recibió como anfitriona Valeria Francisco, una bióloga de Buenos Aires que por ese entonces trabajaba como Coordinadora del Centro de Capacitación Iberá. Ella está casada con el biólogo español Ignacio Jiménez Pérez, quien era el coordinador general de los programas de rewilding en Iberá. 

Tengo un Master en Biología Marina, y trabajé en Colombia estudiando los arrecifes de coral. También , durante 10 años fui docente de ciencias biológicas en la UBA. Cuando con Ignacio viajamos a Parque Pumalín en Chile, quedamos fascinados por lo que vimos allí, y además nos enteramos del Proyecto Ibera de CLT.

Y aquí estamos, en esta magnífica región de Corrientes, aunque el 2016 lo pasamos en Sudáfrica, trabajando y juntando experiencia con los mejores del mundo haciendo rewilding”, me contaba Valeria hace unos años.

En la escuelita de la estancia, adonde iban sus 2 hijas y todos los chicos de quienes trabajan en Rincón del Socorro, Valeria nos enseñó como funciona el Proyecto Iberá y los  programas de reintroducción de fauna en particular. También nos acompañó como guía de lujo en varias caminatas y una cabalgata.

En una salida en bicicleta hasta la orilla de los Esteros, pedaleando y esquivando carpinchos por el camino, estaba con nosotros la bióloga Talía Zamboni, una misionera criada en Córdoba, que se especializó en Manejo y Consevación de Vida Silvestre en Costa Rica y Oxford. En una camioneta 4 x 4 detrás de las bicis, venía otro biólogo, Rafael Abuín, nacido en Galicia, España.

Rafa es un fanático de la fotografía, así que estaba siempre tomando imágenes fijas y de video en los Esteros. Su trabajo principal era el monitoreo de los osos hormigueros gigantes.

Claro que de pequeños lucen adorables, pero con los adultos hay que tener cuidado, porque en definitiva son animales salvajes… Algunos son tranquilos, otros pueden mostrarse agresivos, sobre todo los machos. Cuando vamos a verlos para revisar su estado de salud, darles un suplemento alimenticio en forma de licuado que les gusta, o algún remedio, por ahí nos empiezan a correr. El truco está en no correr en línea recta sino en círculo, eso los confunde. O subirse a un árbol hasta que se les pase el mal humor…” , nos contaban Rafa y Talía.

Unos magníficos ejemplares de ciervo de los pantanos se nos acercaron y se dejaron fotografiar, muy tranquilos. Después llegó la tormenta con su cielo violáceo, con franjas de blancas a grises. Antes de la lluvia torrencial, pudimos disfrutar de un picnic gourmet antes de emprender una precipitada huída sobre las bicis…

Con Natalia Mufato y el lanchero Antonio Sánchez, salimos de madrugada a la Laguna Iberá. Llegamos hasta una zona de canales que se abren entre los embalsados (islas flotantes que pueden llegar a moverse). Era tan temprano que pudimos ver muchos aguapés, con flores que solo abren de noche. La variedad de flora y fauna era increíble… Yacarés de distintos tamaños nos miraban con cara de poker, pero nunca se mostraban agresivos. Natalia nos señalaba las diferentes aves: garzas moras y blancas, patos cutirí y reales, jacanas, benteveos, aningas… “Hay especies muy raras de observar, como el yetapá de collar, el cardenal amarillo, el águila coronada o el jabirú. Entre todas las aves de pastizal, bosque y humedales, se llega a las 350 especies identificadas para la zona de Socorro”, destacaba Natalia mientras nos movíamos muy despacio en el bote, que Antonio propulsaba con un botador.   

No hay que dejar pasar la oportunidad de conocer más sobre la singular cultura correntina. En el cercano paraje Uguay se pueden compartir unos mates y tortas fritas con los lugareños, aprender sobre su forma de vida tradicional, y observar las artesanías y tejidos locales. No me pregunten porqué, pero las tortas fritas con tarde de lluvia en Iberá son las mejores… Y por último, gracias a la ausencia de luces y el aire limpio, durante las noches claras el cielo nos regala un paisaje espectacular, donde la Vía Láctea luce todo su esplendor. Una gran oportunidad son los safaris nocturnos, donde es posible ver vizcachas, búhos, y hasta ser sorprendido por un elegante aguará-guazú. Para los que tengan la oportunidad, el viaje a este verdadero paraíso natural no sólo les resultará inolvidable, sino que algo va a cambiar en su mente y su corazón. Creanme…



La historia de Socorro  

Rincón del Socorro o “Socorro” es una estancia con una rica historia dentro de Corrientes y el Iberá. En la segunda mitad del 1700, el área que hoy es Socorro fue entregada a la familia Cabral por el rey Carlos III en reconocimiento a la donación de unas campanas para la catedral de Corrientes. En una región escasamente poblada, el nombre de la estancia proviene de ser uno de los pocos lugares donde se podía acudir a pedir ayuda o “socorro”.

La Hostería actual está construida a partir de un casco de estancia de 1896, que luego fue restaurado y ampliado personalmente por Douglas Tompkins. Los edificios conservan el estilo clásico correntino de influencia española, con grandes galerías que refrescan la casa en los días de calor. Cuando hace frío se puede disfrutar de la calidez del hogar a leña en el salón principal, y, cuando el calor apremia, de una pileta de natación musicalizada por las cotorras vecinas.

Saliendo de los edificios para huéspedes se encuentran las casas del personal, y una escuelita donde se educan los hijos de estos trabajadores. En la estancia es frecuente cruzarse con los técnicos de la fundación, quienes estarán encantados de charlar sobre el funcionamiento de los proyectos de reintroducción y la creación del Parque Nacional Iberá. La Hostería cuenta con 9 habitaciones y el servicio que ofrece es con pensión completa y actividades incluidas. El restaurante se encuentra abierto al público para el almuerzo, cena y té. La gastronomía es una combinación de recetas típicas correntinas con platos argentinos e internacionales, que se nutren de verduras orgánicas de la gran huerta propia. En el quincho exterior se ofrecen asados típicos.

La Hostería del Socorro es un caso único de lo que se conoce como lodges de Naturaleza, que es manejado directamente por una fundación conservacionista.  En este sentido, Socorro busca no sólo ofrecer el contacto cercano con la fauna y los paisajes del Noreste de Argentina, sino también la oportunidad de estar dentro de un proyecto de conservación único en el mundo. Al ser todos sus ingresos invertidos directamente en este proyecto, sus huéspedes podrán sentir que apoyan de manera directa al Parque Iberá, al retorno de la fauna que había desaparecido y al desarrollo sostenible de la región. ✪



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